Por: Yanio Concepcion
La reciente emisión del Decreto 393-26 por parte del presidente Luis Abinader, mediante el cual se declaran de utilidad pública e interés social terrenos ubicados dentro del Monumento Natural Reserva Antropológica Cuevas de Borbón o del Pomier, representa una decisión histórica para la conservación del patrimonio cultural, arqueológico y natural de la República Dominicana.
Ubicada en la comunidad de El Pomier, provincia de San Cristóbal, esta reserva ocupa una superficie de 4.43 kilómetros cuadrados y alberga uno de los sistemas de cavernas más importantes del Caribe. Hasta la fecha se han identificado alrededor de 54 cuevas con arte rupestre, lo que la convierte en uno de los principales testimonios de la presencia y desarrollo de las culturas prehispánicas en la isla.
Las cuevas más conocidas son Borbón No. 1, No. 2, No. 3, Tamy y El Puente, situadas entre dolinas y rodeadas por una muestra representativa del bosque húmedo tropical. Su formación geológica está compuesta por rocas calizas cretácicas moldeadas durante miles de años por la acción de las aguas sobre el relieve cárstico de la zona.
La riqueza cultural de este monumento natural es extraordinaria. La cueva No. 1 de Borbón conserva 590 pinturas y 21 petroglifos; la No. 2 contiene más de 300 pinturas; la No. 3 alberga 73 pinturas; mientras que la cueva de Tamy posee 135 representaciones pictográficas. Estas manifestaciones muestran figuras humanas, aves, mamíferos y complejos diseños geométricos que reflejan la cosmovisión, espiritualidad y formas de vida de nuestros primeros habitantes.
Al recorrer estas cavernas, la luz natural que penetra por sus entradas permite apreciar un conjunto artístico y ceremonial único, envuelto en un ambiente de profundo simbolismo y valor histórico. Cada pintura y cada petroglifo constituyen páginas vivas de la memoria ancestral dominicana y caribeña.
Por estas razones, la decisión del Gobierno de adquirir y proteger los terrenos comprendidos dentro de esta área protegida fortalece las acciones de conservación, restauración ambiental y monitoreo permanente del monumento. Más que una medida administrativa, se trata de un compromiso con la identidad nacional, la ciencia, la cultura y las futuras generaciones.
Las Cuevas del Pomier no son solamente un patrimonio de San Cristóbal ni de la República Dominicana; son un legado excepcional de la humanidad. Su preservación constituye un acto de respeto hacia nuestros antepasados y una inversión en la memoria histórica y cultural de la isla.
Proteger las Cuevas del Pomier es proteger nuestras raíces, nuestra identidad y la herencia que estamos llamados a legar a las generaciones futuras.