
Por: Yanio Concepción
La República Dominicana enfrenta un desafío estructural: una economía que consume más de lo que produce y que aún depende en exceso de sectores no transables como los servicios, el comercio y el financiamiento. Al mismo tiempo, el mundo avanza hacia modelos productivos más resilientes, sostenibles y anclados en las comunidades.
En este contexto, las cooperativas agropecuarias e industriales no son simplemente una alternativa; constituyen una necesidad estratégica para el desarrollo nacional, la seguridad alimentaria y la soberanía económica. De ahí la urgencia de definir el rumbo entre “el país que produce vs. el país que importa”.
El peso real del sector: lo que revela el Censo Nacional de Cooperativas 2025
El Censo Nacional de Cooperativas 2025 confirma la relevancia del sector agropecuario en la estructura productiva dominicana. De 2,529 cooperativas censadas, unas 700 pertenecen al sector agropecuario, de las cuales:
- 86 son agropecuarias puras.
- 614 son agropecuarias integradas a servicios múltiples.
Este dato equivalente al 27.7 % de todas las cooperativas del país coloca al agro como el segundo sector más grande del movimiento cooperativo.
La diversificación observada refleja una evolución natural del productor dominicano hacia modelos más completos de valor agregado: comercialización, compras de insumos, transporte, transformación, logística y encadenamientos productivos.
Estas cooperativas constituyen un soporte esencial para miles de productores rurales, facilitando acceso a insumos, financiamiento, comercialización y servicios que la banca tradicional no logra cubrir en zonas alejadas.
Desafíos: una estructura necesaria, pero frágil
El censo también evidencia importantes debilidades institucionales. De las 700 cooperativas agropecuarias, el estatus aproximado indica:
- 163 activas en pleno cumplimiento.
- 188 activas con algún incumplimiento.
- 80 activas en morosidad.
- 12 inactivas.
- 144 no localizables.
Esta fragilidad administrativa y operativa limita la capacidad del sector para integrarse a cadenas de valor, acceder a financiamiento formal y competir en mercados nacionales e internacionales.
Una brecha crítica: 95 % sin infraestructura agroindustrial
Uno de los hallazgos más relevantes es que el 95 % de las cooperativas agropecuarias carece de plantas de procesamiento, empaque, refrigeración o transformación, lo que reduce el valor agregado que pueden capturar y limita su capacidad exportadora.
-Sin agroindustria, no hay competitividad.
-Sin competitividad, no hay exportación.
Territorialidad e inclusión: donde no llega la banca, llega la cooperativa
Las regiones con mayor presencia cooperativa Cibao Nordeste, Cibao Noroeste, El Valle y Suroeste coinciden con zonas donde el acceso bancario formal es más limitado. Esto convierte al cooperativismo agropecuario en el principal instrumento de inclusión financiera y productiva para miles de pequeños y medianos productores.
Oportunidades estratégicas según el Censo IDECOOP 2025
El país puede transformar su matriz productiva fortaleciendo la base cooperativa. Las recomendaciones clave son:
A. Crear un Registro Dinámico de Cooperativas Agropecuarias
Actualización anual con:
- georreferenciación,
- estado productivo,
- nivel de cumplimiento,
- cadenas de valor asociadas.
B. Establecer Agroclústeres Cooperativos Regionales
En rubros como:
- café,
- cacao,
- arroz,
- vegetales orientales,
- aguacate,
- pecuaria,
- miel,
- otros renglones estratégicos.
C. Integración Agroindustrial Cooperativa
Fomentar plantas para:
- secado,
- trillado,
- procesamiento,
- empaque,
- fabricación de alimentos,
- exportación colectiva.
D. Formalización Acelerada
Aplicación rigurosa de recomendaciones del censo:
- depuración anual,
- supervisión diferenciada,
- capacitación,
- disolución de inactivas o no localizables.
E. Alianzas Público–Privadas–Cooperativas
Con: Ministerio de Agricultura, Banco Agrícola, MEPyD, IDECOOP, FAO, COOPSEGUROS, Fondo Verde del Clima, agencias de cooperación internacional y organismos de apoyo técnico.
El cooperativismo como modelo económico de futuro
El modelo cooperativo democratiza la propiedad, distribuye los excedentes en las comunidades, fortalece el acceso al crédito y organiza a pequeños productores para competir en mercados globales.
Experiencias internacionales, como el modelo cooperativizado del País Vasco, muestran que la intercooperación, la democracia interna y la gestión ética permiten:
- generar industrias fuertes,
- resistir crisis económicas,
- desarrollar territorios completos,
- innovar tecnológicamente,
- enfrentar los efectos del cambio climático.
Agroindustria y manufactura ligera: la clave para exportar
El sector agropecuario, uno de los pilares históricos del país, requiere modernización, tecnología y capacidad industrial. A través de cooperativas, los productores pueden integrar plantas de empaque, transformación y exportación, obteniendo mejores precios y mercados más estables.
El mismo enfoque es aplicable a las cooperativas industriales. Con el modelo adecuado pueden liderar:
- manufactura ligera,
- productos sostenibles,
- bienes con certificación verde,
- encadenamientos productivos regionales.
El papel decisivo de las Cooperativas de Ahorro y Crédito
Son el pilar financiero del modelo cooperativo. Su integración en un Plan Nacional de Fomento Cooperativo Agroindustrial es indispensable para financiar infraestructura, innovación, reconversión productiva y procesos de exportación.
La Vega y el Cibao: polo natural para la agroindustria cooperativa
El Cibao, y especialmente La Vega, cuenta con condiciones productivas, logísticas y cooperativas sobresalientes para convertirse en un hub agroindustrial exportador. Articulando producción, innovación, financiamiento y organización comunitaria, el país puede construir un modelo económico más inclusivo, competitivo y sostenible.
Conclusión: un activo estratégico nacional
Las cooperativas agropecuarias representan:
- El segundo sector cooperativo más grande del país.
- La base social y productiva de más de 100 mil familias rurales.
- Un enorme potencial para impulsar exportaciones, mejorar la productividad, fortalecer la seguridad alimentaria y dinamizar los territorios.
Sin embargo, la fragilidad institucional detectada inactiva, incumplimiento y morosidad, y amenaza su sostenibilidad.
El Censo 2025 del IDECOOP ofrece por primera vez un mapa claro para decisiones de política pública y para impulsar un Plan Nacional de Fomento Cooperativo Agroindustrial, alineado al modelo cooperativo que proponemos.
El desarrollo nacional no depende solo de atraer capital externo, sino de fortalecer a quienes producen desde nuestras propias comunidades.
El futuro dominicano será más próspero si apostamos por un modelo cooperativo productivo y exportador, capaz de generar riqueza local y competitividad global.